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Miércoles, veinticinco de Febrero - Para variar...Antes de que empiecen con los chismes, me gustaría que leyeran la siguiente conversación con mi querido amigo Alan Librado, mejor conocido desde la secundaria como "Chelo Hardy". Me dio mucho gusto saber que todavía sobrevive a los estragos amargos de la secundaria. Y de los exámenes simulacro que hacen durante las épocas de tensión. Hagan de cuenta que se dijo lo siguiente, la conversación se modificó un poco para darle paso a la seguridad y formato del blog, y aún así no pierde su esencia. Adelante.
Chelo Hardy
X-ian in Love!
Alan Librado: ¡¡Hola!!
Y la conversación terminó así. Con una cálida sonrisa todavía dibujada en el rostro de cada uno, quiero pensar que fue así. Y nos vamos con la grata satisfacción de que todavía hay alguien que se acuerda de nosotros y que siempre tendremos amigos con los cuales vamos a poder contar por un largo tiempo, y quién sabe... es posible que a lo mejor dentro de unos treinta años más todavía podamos volver a vernos como siempre y de saludarnos con el mismo entusiasmo como si se trata de la primera vez que cruzamos las palabras perfectas y exactas para una buena amistad que quizá se convierta en una de toda la vida.
Se dijeron muchas cosas ciertas. Entre las cuales cabe mencionar la falta de lealtad de varias personas que repito: «Nos mandaron a la chingada», sin importarles su bendita reputación o dignidad. Que con esto estará más que pisoteada su consciencia y quién sabe... algún día, quizá muy lejano, se acordarán de aquello, de todo lo bueno que uno ha hecho por ellos. Aunque sinceramente pensando así, me vale si fracasan o si llegan siquiera a ser alguien la vida, que lo dudo mucho. Con ese carácter de altanería y soberbia por algo que ya tienen se les eche a perder todo su proyecto que tenían pensado lograr a futuro.
Ya, pues. Prometo portarme bien.
Lunes, veintitrés de Enero - POSDATA.Favor de aplicarse la siguiente posdata a los eventos recientes pasados. Perdóname por no hablar mucho ese día, me sentía desconectado de cierta forma del mundo. No ha sido tu culpa, créeme que ha sido un verdadero placer haberlos acompañado este Sábado e ir al cine. Te agradezco de sobremanera las risas. Es imposible no contagiarse de ustedes. Quisiera creer que estaba en mis cinco sentidos, pero mis palabras no han sido las suficientes... Como siempre, has sido un buen anfitrión. ¡Ja, ja...! Perdona si he usurpado tu cargo, sin importar si sólo fueron unas centésimas de segundo. No te preocupes, no volverá a pasar. ¡Cómo hubiera querido extender mis pláticas! Pero por alguna razón no se podía, mil disculpas. No han sido ustedes, he sido yo el que no sabía qué pasaba. Pero te doy las gracias por darme la palabra en varias ocasiones aunque no lo supiera aprovechar, lo siento. Es todo, nos vemos en el Messenger.
Otra posdata, me la he pasado increíble. Dale las gracias de mi parte a Lalo y a Mario. Ok, vale... ¡te veo luego!
Sábado, veintiuno de Febrero - Sin título.
En la vida real... no hay finales felices.
<Lo Que No Te Puedo Contar>
Calmemos a la gente, antes de que empiece a correr en círculos.
Mi hilaridad no se va ni el blog desaparecerá. Sólo quiero que sepan que la primera fase —un tanto mamona— se larga de una vez por todas de este blog. Hay muchas cosas que ciertamente no te puedo contar. Es hora de que desaparezcan demasiados tabúes. El blog lleva más de dos años, y estoy orgulloso de mí. Hay gente que escribe sin sentido y otra que tiene estilo. A mí me tocó vivir en un país donde la gente escribe por inacción, que lleva consigo siempre un bloc de notas y empieza a escribir y a gritar su vida en un diario o en su anecdotario.
Hoy, vengo a invitar a gente que quizá me haga un poco de caso o no. Gente que he visto escribir y que verdaderamente le ha quedado de maravilla, por lo poco o mucho que he tratado a estas magníficas personas. De algunas me disculpo por haber tomado sus textos sin razón justificable hasta este momento. De veras lo siento, pero aquí no ha pasado nada.
Empecemos por ti, José Luis. Tú no escribes mucho, y quién sabe si algún día lo llegues a hacer en demasía. Sé que da una hueva inmensa cuando ves los blogs. Por eso estoy siendo lo más exprés posible. Algún día tomé uno de tus cuadernos, y me he comparado; no digamos entonces que tienes el don... me he pasado también por el hi5 y tus comentarios son creíbles. Así empecé yo. No te preocupes.
Sigues tú, Diego. Bueno, ¿acaso crees que no sé que te pasas por aquí? Quizá viste estos blog dos que tres veces, a entrar a ver las críticas —¡ja, ja, ja...!—, de ver sus fotografías de primer año y su desastrosa tabla gimnástica; algunas de sus anécdotas fueron logradas gracias a sus aportaciones como los vídeos del profesor de Matemáticas. Y alguna escribiste, no fue una burla porque las ideas eran buenas y el comienzo de un texto hecho en primero del que quizá no te acuerdes fue fabuloso viéndolo en estos tiempos. ¿Teníamos, cuánto? ¿Trece años? Sí, échale ganas y verás que se puede escribir en demasía. Miércoles, dieciocho de Febrero -¿Y qué...?No, mi'ja... ¡'tas bien perdida!
Paremos antes de que se rumoren chismes de lo que no. Esta semana precisamente, que hasta eso... la semana lleva a penas dos días de haber empezado y ya es tan estresante como si de un Jueves se tratara. Me fastidia dejarle la importancia en su mayoría a algo como esto, por lo regular siempre hablo de mi entorno social, ya saben, de amigos, de Pilar últimamente, de la escuela y otras cosas más. Pero hoy acapara toda la atención una persona de la cual ni quiero que se enteren cómo se llama. Simplemente.
Es bastante detestable la situación por varias cosas. ¿Qué sentirías tú después de cinco años de no ver a una persona tan entrañable que fue en su momento? Que ni siquiera tuvo la molestia de despedirse, que ni siquiera un «Ahí nos vemos...» dijo. Esa persona tenía mis teléfonos y correo electrónico de su momento. Pareciera que te absorbió la tierra y no supe nada de ti hasta que diste señales de vida el pasado Lunes, después de casi cinco años.
De repente entra una llamada a mi móvil, mismo número que tengo desde hace ya mucho tiempo, y que la mayoría de los que todavía tengo contacto con la despreciable primaria lo tienen por mensajes constantes avisando mi número. Ni idea de cómo lo has conseguido, seguramente porque le habrás llamado a alguien también para saber cómo iban.
Tu llamada se ha extendido. Es algo que no me ha importado, quiero pensar que no has fingido sorpresa por saber dónde estoy ahora. Seamos sinceros, la mayoría que dejé en la primaria han sido un fracaso, pero por lo poco que he sabido, no te encuentras en una situación que te favorezca demasiado.
Lo que sí noté de esto, fue que la llamada se me hizo demasiada incómoda. ¿Y cómo no lo iba a ser? Si ni siquiera había escuchado tu voz, ni sé cómo estás, ni dónde vives, ni dónde migraste. Y sí, tantas ganas me dieron de mandarte demasiado lejos. ¿Acaso pensaste que con una simple llamada lo ibas a arreglar? No seas idiota, es todo lo que te puedo decir. No creas que me ha dado gusto contarte dónde he estado. Para mí te has convertido en un simple extraño.
¡No puedes llegar después de cinco (5) años y fingir que no pasó el tiempo!
¡No jodas, por favor!
Ni creas que para la próxima voy a coger el móvil y contestar tu llamada...
¿Qué? ¿Acaso hay más personas que se quieran comunicar después de tanto tiempo? Les dejo el número de mi móvil, idiotas. Digo, por eso de qué quién sabe dónde andan ustedes, les dejo la clave de México más el prefijo del móvil, ya que no les quiero dar el de mi casa; bien, le sigue la clave LADA y finalmente el número. ¿Vale? Ya veré si les contesto o no. Si no, entonces es una indirecta de mi famosísima frase: «¿Te gusta el Infierno? ¡Pues púdrete en él!». ¡Chau! ¡Que les vaya bonito! Al parecer se lo han tomado demasiado en serio. Pensé en desechar muchísimos números de móviles de ustedes, por lo que sé quién llama... uno más se ha agregado a la lista: Viernes, trece de Febrero -Declaro... ¡Son increíbles tus ojos cafés! ¡Fascinante! Porque es inevitable decirlo. Y es que siempre le pongo atención a este tipo de detalles que alegran el día, es algo a lo que estoy acostumbrado hacer. No hace mucho tiempo conté en *Vida* LEVE que todas estas personas son vitales, de una u otra forma, ahora lo reafirmo y ya sabrán el porqué, últimamente es increíble el efecto que ha tenido dicha declaración. Empezar a hablar de ojos cafés ha sido una travesía... citemos el texto que viene en el blog. ¿Ok? Con sólo volver a ver el título —"Hablando de ojos cafés..."— me produce una mezcla de sentimientos... algunos vacíos y de rencor, otros de jubileo y armonía. ¡Cuánto daría por volver a vivirlos todos! Corregir los malos y hacer más felices los ya felices; los ojos cafés me recuerdan a varias personas; personas que me dieron lo mejor de ellos y que lo quisieron compartir conmigo [...] Hace cuánto que no les he llamado, que no los he visto, me gustaría volver a revivir con ellos esos momentos que nos faltaron completar. ¿Será difícil? Yo creo que no, pero lo que costará es volver a encontrar la razón de regresar a ver fijamente a esas personas con ojos cafés. De hecho, cuando recién llegábamos de nuevo a nuestro destino inicial hicimos una reflexión, de aquellas que sólo se presentan en la infancia, conversábamos del por qué [SIC] teníamos unos radiantes ojos cafés, llegamos a la conclusión de que era instinto de ser una parte bipolar, de que nunca estábamos en sincronía con un mismo sentimiento por separado, pero concordábamos en todo cuando bien nos sabíamos unir. No cabe duda de que es imperioso el sentimiento de llamarle, pero por alguna razón algo me lo impide en mi día a día, sé que vendrá el momento, pero nunca sabré el cuándo. [...] Los ojos cafés han sido bastantemente importantes, no lo sé, será un trastorno, pero como lo he dicho en esta entrada de 'Mirar a los ojos...', no es tan difícil de hacerlo. Que por los ojos conocemos a las personas, eso lo he comprobado, y mira que de ahí he conocido a mis mejores, grandes amigos; vuelvo a caer en este exuberante tema, ya que casi para mí es imposible transmitir lo que uno siente por un ser que quiere igual o más que un hermano. Tengo esta otra frase que acompañaría perfectamente a lo que estoy mencionando: "Un amigo es como un hermano, sólo que éste se puede escoger..." Sabrán ustedes perfectamente a quién me refiero, si es que te has tomado la molestia de leer las entradas pasadas. Y de repente la situación fue similar a un escape fugaz de la realidad, tan instantáneo pero lleno de significados econtrados y el resultado fue inesperado. De repente te me has quedado mirando, directo y sin parpadear. Fue inevitable no darme cuenta de la maravilla y el arte de tus ojos cafés acompañados de una calurosa sonrisa después de haber reído a carcajadas un rato. Un momento que se ha convertido en efecto analgésico. Miércoles, cuatro de Febrero - A las vísperas del catorce...Hola, ¿cómo están? Últimamente saludar y ser saludado ha sido lo más común estos últimos días. Quizá sea algo raro que lean esto, pero es que sólo saludo a quien verdaderamente lo merece, la gente que se pasa por aquí de vez en cuando se ha ganado ese privilegio. Claro, también hay visitas que simplemente son despreciables, yo sé quién entra y cuánto tiempo ha estado aquí. Lo que son la semana pasada y lo que va de ésta me he dado cuenta de que no he perdido viejas costumbres, mismas que adquirí en la secundaria y que pensé desaparecerían al traslado a la prepa. Y he adquirido muchísimas cosas y costumbres que no han sustituido —ni de broma— las antiguas.
Quizá algunos todavía se debate si sí es totalmente serio lo Pilar... sí. Y apenas recién me di cuenta de que sé besar. Ahora se ha perfeccionado dicha técnica que a ustedes todavía no les cae el veinte. No ni a mí tampoco, Mmm... ¿qué hacemos? ¿Hermetizamos más la información? Según ella sí... porque no está del toda segura que esto vaya durar, tampoco yo... pero dejemos que las cosas pasen y como le he dicho a alguien, quiero pensar sólo en optimismo. Aunque déjenme decirles que esta situación va de maravilla, me encanta compartir el café en las tardes, y mensajearnos nuestras novedades. Me encanta saber dónde has estado y de dónde vienes... saber qué te gusta y pasar un silencio ameno. Me encanta que te encante mi música y que hables el mismo nivel de Inglés para que los demás no entiendan lo que hablamos. Eres tan cómica y me encantas cuando comparas o criticas a la gente, tal cual como lo aprendiste hacer. Que tomes mi cámara e inicies tu sesión de fotos, confiar en la gente que va pasando para tomarnos dos que tres fotos y tú «¡Mira, qué interesante!».... ¡no inventes!, me fascina. Vas aprendiendo el nivel de sarcasmo y lo moderas entre amigos. ¡Ja, ja, ja...! Y creo que eso es mucho decir, es algo que es inevitable decir de tí porque viéndote así eres sorprendente. |
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