Perfil de CristianLo Que NO Te Puedo Conta...FotosBlogListas Herramientas Ayuda

Blog


Viernes, 30 de Marzo de 2007

¿Siento desilusión? Obviamente siento esto. La historia empieza así:

   Ni yo sabía lo que había provocado, a pesar de que yo pensaba que aguantaría una de nosotros; jamás lo pude predecir, sino que por el simple hecho de que las cosas siguieran su curso y que nada nos afectara. Desde un principio sabía yo con la clase de gente con la que me metía, y eso lo supe valorar, eran los mejores en ese entonces, pertenecer a un grupito de amigos es lo importante en la etapa adolescente, creo que es lo mejor que te podría pasar.

   Al principio todos eran muy buena onda, y yo lo era con ellos, todos ofrecían la amistad verdadera al reírse de todos los comentarios que se hacían en la hora de receso, las mismas burlas a los profesores, eso nos gustaba. Todos concordaban en las acertadas opiniones que decían, nadie podía ser discriminado, en ese entonces nada importaba. Creo que la presión por pasar a 2° año fue lo que destruyó con furia lo que habíamos formado todos, en aquel feliz 1° año.

   ¿Eso qué tenía que ver? Si supuestamente nada nos cambió en el transcurso de las vacaciones de verano, aunque a finales del ciclo escolar para pasar al siguiente año se notaron algunas presiones y estrés en los amigos que nos juntábamos alegres a disfrutar de la unión entre los mejores amigos. Nadie sabe lo que pasó pero todos terminaron enojándose unos a otros, los culpables en este lío fueron los malditos anexados.

   Llegué a hablar con ellos el primer día de clases después de haber salido de 1° año, sólo que se veían muy cambiados, en su carácter, algunos, y tenían que ser ellos los que cambiaran en este aspecto, al principio lo supe aceptar y nos sentíamos destrozados al ver que nuestros amigos alzaban la mano sólamente para decir 'adiós' por la destrucción de la amistad debido a la decisión de las malditas autoridades.

   Esos días discutíamos del por qué y cómo podíamos resolver este problema, ya no nos veíamos tan seguido como antes, cuando podíamos recurrir a la ayuda de ellos con un simple grito a su nombre, o caminar unos cuantos pasos para ir a saludar a quien te parecía buena onda, a quienes yo llamaba 'amigos'. Los fui a buscar nuevamente, y nunca imaginé la reacción de esa búsqueda que tanto anhelaba que volviéramos a compartir los momentos que habíamos descubierto en 1° año cuando nos contábamos todo y dedicábamos tiempo a los que sí eran amigos.

   Ni yo supe siquiera cuál fue la razón por la que él tomó la decisión, pero tuvo sus razones de cambiar y ser diferente y contuar bien, y si no, pues no tuvo ningún problema. Pero sí lo tuvo, y su enojo inexplicable con nosotros nos terminó por hartar, yo le seguí hablando, pero a todos nos decía con insultos lo que le parecía malo de nosotros, nada teníamos que ver en su frenesí permanente. Insultaba a cualquiera que le fuere a saludar, y optamos por dejarlo de una vez por todas en paz.

   Siguieron dos que tres a su lado y a nosotros ya ni nos daba el saludo, dejando que nosotros pensáramos en seguirlo como fuera, pero eso no sucedió.

   Recuerdos que me llevaron a una confusión, la transición de un día para otro y de pensar que nunca volvería a ser como antes; que esa bondad que tuve, nunca fue devulta; que ese apoyo por parte mía, nunca fue devulto; que esa tolerancia a sus opiniones no me afectara por más dura que fuere. Todo esto es lo que duele y que me pone a pensar, en cómo hubiera sido si todos aquellos siguieran, pero no en este plan, conmigo y con los demás.

   Ya no le hallábamos solución a este conflicto, decidimos jugar su juego a la inversa para ver quién ganaba más credibilidad, oponiéndonos de tal forma que muchas personas nos iban a seguir, cada quien con sus diferentes propuestas y diferentes personas a la cuales, obviamente tenían ellos la ventaja de empezar todod esto, de una manera que aún con odio lo sigo pensando, nunca quise ofenderlo, por el simple hecho de que él hiciera consciencia de lo que había hecho con nuestra amistad, de haberlo insultado sólo nos habría de separar aún más.

   Recuerdo que también saludaban con una inmensa alegría al ver llegar al otro, de cuando alguien faltaba y lo iban a bucar, lo que ahora desespero es por qué se tuvo que terminar todo esto. Todo era tan bueno en ese entonces que nadie quería que las cosas llegaran a esto y que ahora ni siquiera den la cara para saludar y decir entonces cómo te va. Sigo firme en el odio contra estas personas, que son la grandeza de la arrogancia, soberbia a lo que se llegaron a convertir, nunca me pasó por la mente este tipo de crueldad hacia mí.

   Si en estos momentos siguiéramos como lo éramos desde un principio, hubiera sido estupendo, ya que juntos hubiéramos hecho infinidades de cosas que en el furturo nunca hubiéramos olvidado, esto provocó que nadie lo viviera y lo sientiera ahora, que lástima me da esta persona, al ver que la felicidad la está buscando de forma equivocada con otras personas que quizá nunca valore como una vez lo valoramos nosotros.

   Me despido por ahora diciendo que ya no tiene ningún sentido buscar esto con ellos y que ellos respondan a la misma manera, les deseo que sean felices ahora en donde estén, suerte a estas personas con las que conviví momentos de grata felicidad, lástima que sólo fue por un tiempo muy breve.

Cristian Carlos