Perfil de CristianLo Que NO Te Puedo Conta...FotosBlogListas Herramientas Ayuda

Blog


Domingo, veintiséis de Abril - Erraticidad.

Varios procesos fallaron durante la noche y los síntomas se presentaron horas antes de que entrara en trance. No se trata de la Influenza Porcina, ni de ningún tipo de enfermedad extraña, que es eso de último que se habla en los últimos días. Pero esto no va... ni siquiera se trata de eso.

   Me volví tajante como tú... no sé si te pasaste por este blog cuando escribí algo similar y relacionado por lo mismo. De repente quise probar tu exquisito (tan irresistible) talante que siempre acompaña tu perfecto semblante. Me encanta jugar con fuego y no me resistí a copiarte, no porque fueras interesante, sino que me encanta que seas tan voluble pero me fastidia cuando tu «inteligencia» sobrepasa los límites requeridos que te impone la sociedad.

   Hace rato me has preguntado. No importa la pregunta. Te indignaste por alguien que no conoces pero que supones usurpó tu lugar arrastrándote muy lejos. Tu obligación es pensar que son más y que han ocupado muchísimo del tiempo que ya no te quiero dar. Pero por el momento te he de dejar con la duda y si quieres saber más, será mejor que extiendas y llegues temprano para hacerme más preguntas para que no te indignes cuando yo te diga que has perdido exclusividad en mí.

   Me encanta tenerte en mis manos, es así como a ti te hago sentir inferior, una cosa que te hace falta aprender. Porque en ningún momento has tenido una baja en lo que va desde el primer día. Hoy demostré que eres una persona ruin. Das asco, ¿lo vas a negar? Sólo mira tu hi5 y ya me darás la razón.

   Sí, no lo niego. Estas son fuertes palabras, pero todas estas están bien escritas en el momento preciso y exacto para que tú las puedas comprender. A mí no me importa quiénes son aquellos que saltaron a la vista de quiénes te conocen por esos rumbos. Yo creo que ni los que están cerca de ti lo sabemos, si no, ya me lo hubiera informado aquel señor con seudónimo raro y que ahora le decimos así. Son personas que no sé de donde salieron, ahora sé por qué la sencillez se pierde de manera alarmante de tu persona. Cuidado.

   ¿Acaso serán esos? Los que hacen lo siguiente:
   • Los que sirven de tus escoltas por ser dos años mayor que tú.
   • Aquellos que son pirómanos en horas nocturnas.
   • Los que te recomendaron retar a altos mandos con tal de quedar como valiente. Un texto que trata de aquello... tiene poco que salió.
   • Provocando que terminaras abandonando una noche perfecta.
   • Que por culpa de ellos te denegaran el acceso con cierta razón.
   • Ah, sí... Y los que se encargaron de quitarte casi al 100% tu sencillez.
   • No eliminaron tu optimismo, pero tu ocio ha incrementado. ¿A quién le atribuimos este padecimiento?

   Me encantas porque no pierdes tu esencia... porque sigues teniendo aquellos detallitos que levantan a cualquier malhumorado. Dices pequeñas cosas que me hacen suspirar y descansar tranquilo para estar listo y verte otra vez.

Viernes, Diecisiete de Abril - Esfera... Vol. 2

Donde la tristeza no valía...

   Por alguna extraña razón no me podía conectar al mundo real, lo intenté varias veces, pero al parecer ya me encontraba solo sólo en mi mundo. Sinceramente, ni me importaba. Me desantendí del tiempo, como si algo me estuviera asegurando que el tiempo no pasaba. De mi boca no podía salir palabra alguna... quería gritar mi felicidad y no pude. De repente escuché las risas de ustedes... por fin un signo claro de que no estaba solo en aquella pradera airada repleta de luciérnagas. Corrí por aquellos llanos extensísimos y frescos pastos, luna grandísima que de mí atrás se encontraba... me seguía y alumbraba el infinito horizonte. Sentía libertad, no había nadie, sólo yo. La música seguía sonando fuerte... ¡Se sentía una felicidad increíble! Cuando de repente tropecé y me quedé comtemplando el cielo de la pradera. La música se detuvo y se alejó en eco, y al parecer no había Luna en aquel cielo. La Luna se movió rápido al cielo, y las estrellas también empezaron a cambiar. Cambiaban de colores y aquellas luciérnagas volaron para unirse a la danza... Ningún lugar en la realidad podría causarme la alegría que mi cuerpo sintió aquella noche. Volvió a sonar “Heaven Must Have Sent You” para deleitar mis gustos. Canción que me recuerda lo maravilloso de la vida y que no hay nada mejor que tener compañía.

   Terminó la música después de que se repitieran los dieciséis últimos tiempos como díez veces. Seguido de esto bastó que yo gritara la palabra «mañana»... como si un Dios me escuchara, o como si yo fuera ese mismo Dios puesto que el llano amaneció en un santiamén. Luna que decidió moverse como si las horas pasarán rápido... Luna que alzó la estela de estrellas y luciérnagas y todo se envolvió en remolino y llegará detrás de ella un Sol. Como si en tinta azul se hubiera sumergido... así proyectaba los rayos. Toques naranjas y morados iluminaban el hermoso cielo y formaban arcoiris, nada extraño de la realidad. Sin embargo, mi plan no era levantarme de aquel pasto con temperatura pefecta. Una frazada parecía estar más cerca... almohadas que servirían para dormir. El llano serviría de colchón y mis pensamientos no me dejaron dormir y comenzó consigo otro emocionante escenario. Nada aterrador... Al contrario, ha sido lo mas excitante que he experimentado. Es como si de aquella pradera hubiera escalado montañas, igual de rápido como había pasado anteriormente con la llanura y el prado nocturno. Yo no sabía que mi mente conocía esos lugares, pareciera como si aquellos pensamientos hubieran sido almacenados por vidas pasadas. Lo más seguro es que mi mente los hubiese creando al momento... ahí me di cuenta de que mi mente era maravillosa, de que tenía demasiadas cosas guardadas en mi subconsciente.

   Hoy mi mente quiso abrir su mundo a cambio de algo... y corrí cuesta abajo de aquellas montañas para sentir la brisa del aire. Aceleré y corrí todavía más tanto como pude, mis pies ya no corrían pues se alejaron del suelo y provocaron el vuelo. Ahora imagínate volando a la deriva como si fueras una hoja de árbol al caer, o una gota en el mar que es igual a las demás. Mas luego digo: «eso es imposible»...* Y me toca volar a mí, aves que protegen mi semblante como si de un banco de peces se tratara. Así más o menos, todo se sentía tan ligero, las aves alzaban mi vuelo y a mí sólo me quedaba observar el bello paisaje abajo de mí. Como si un clon mío estuviera abajo corriendo todavía en aquella pradera, verde y hermosa. Y mirando al horizonte encontrarías siete arcoiris, como si fueran torres elevándose desde las cascadas hasta el infinito. Mi semblante en la tierra tropezó y se elevó conmigo. No sé, es como si hubiese sido mi subconsciente que se vistió un tanto extraño y se alzó al vuelo mientras todos seguíamos avanzando.

   Descendimos tan tranquilos mi clon y yo al suelo. Se podría decir que me abracé a mí mismo. Pues cuando bajamos, justo antes de estrellarnos con los arcoiris, vi a mi clon enfrente de mi, se trataba de mi subconsciente... Vestido con ropas de vidas pasadas muy probablemente, porque yo no me recuerdo así en estos últimos dieciséis años. Les decía que iba vestido medio raro. Pero a fin de cuentas era yo. Y lo abracé... Es como si adorara tanto a mis recuerdos, todos ejemplificados en un yo reflejado al frente; ese clon traía colguijes con imágenes y fotos que se movían cada vez que parpadeabas, como si todos mis recuerdos los hubieses capturado en tus collares, tus pulseras... Lo quise tanto en ese momento que no me pude contener y lo abracé como si no hubiera nadie más en ese planeta. No lo había, por eso te quise tanto en ese momento. Quise tanto abrazar mis recuerdos y no dejar que se escaparan. Les cuento cómo iba vestido aquel clon que pretendía ser copia de todas mis vivencias. Se vistió de colores, rojos colores vinos. El morado que llegó a ser mi favorito, y no dejabas de sonreír. Así, igual como si se tratara de mí. Te reíste en cuanto me viste, sí entendí por qué... Claro, tu eres la compilación de todo lo aprendido, ahora me doy cuenta de que debo ser igual que tú y parecerme más a ti.

   Y ha sido lo último que he recordado. Te abracé y te volví a mirar. Te prometí que volvería, y lo voy a hacer. Nunca había tenido la fortuna de conocerme así. ¡Ja, ja, ja...! Enamorarse de uno mismo es increíble, maravillosamente sorprendente. Mundo que dejé para volver a conocer. Y dormí ahí en la infinita pradera. Volveré para llegar a esos arcoiris y ver las cascadas. Mientras, era hora de volver a la realidad.

   Desperté, justo donde aquellos conocidos me dejaron para que entrara en trance. Trance que duró increíblemente tres horas. Tres horas alejado de la realidad. Realidad que saltó a la fantasía. Fantasía que alzó vuelo. Vuelo que vio maravillas. Maravillas que compartí contigo. Contigo sentí libertad. Libertad que volverá para atraparme de nuevo. Tú y yo, hablo de mis recuerdos. No quiero dejar a mi clon solo, lo quiero volver a ver. Y quién sabe... igual y hasta invito a más gente para la próxima para que vean que ese planeta también existen los invitados. Será mejor que los que me han acompañado esa noche se pinten todavía más de la cuenta sus manos de verde.

Jueves, dieciséis de Abril - ¿Quieres poner atención?

Hay varias cosas que me has dejado ver en las últimas semanas. Tu lógica tiene cierta relación con la mía, me encanta tu forma tan atinada de pensar pero me fastidias cuando te pones lo peor de tu mal talante. Te vuleves tajante y voluble. Si quieres no te hablo en dos que tres días hasta que sepas que necesitas de mí. Algo que siempre resulta porque vuelves a empezar conmigo. Sabrás que me he alejado de ti y todo esto es resultado de lo que provocas con tus palabras echadas al vuelo y de mala gana, hablas con monosílabos.

   Yo no tengo tiempo para ti, es algo que quiero que entiendas perfecto. Y menos cuando me topo contigo a tiempos no correctos, tú no sabes controlarte en aquel aspecto. A veces me quedo horas pensando en ti, no me queda más que verificar si has dejado rastros en otra parte. Y has de correr a un callejón sin salida, pero yo no soy tan cabrón como para seguirte, a veces lo hago y no te queda de otra más teletransportarte y desaparecerte del mundo. Eso es lo que me molesta de ti. Por lo menos yo me siento mal dejarte plantado a mitad de la obra. A veces empiezas a actuar pero yo me he enojado por todo lo que te he dicho anteriormente y me salgo, pero con cortesía, de tus malditas artimañas inventadas por ti. ¡Vaya que eres original! Pero, ¿sabes? Ya aprendí a jugar tu juego y a dominar tus jugadas, algo que hace unos momentos no te agradó; pero lo has entendido porque sabes que tú también lo has hecho.

   Cuando vuelvas a ser normal entonces me reiré contigo y no de ti. Y trataré de comunicarme con lo que tú quieras y hacerte sentir cómodo en algo que durará horas como en tiempos de antaño. Sabes que no todo ha sido dicho, por eso provocas que te extrañe tanto como tú a mí.

¿A ver? Cuéntame ahora qué se siente.

   Te recomiendo que para la próxima pienses las cosas antes de irte a hacer otros planes.

Lunes, seis de Abril - Esfera... Vol, 1

El siguiente texto no recuerdo cuándo fue escrito sólo sé que lo tenía por ahí archivado. No es de hace mucho tiempo, simplemente vi que lo había acabado y por alguna razón no lo posteé. No fue miedo, habrá sido quizá algo por falta de tiempo o porque no había algo que acompañara la ocasión. Que no les asuste, es lo único que les pido. No hay razón para asustarse del siguiente texto, aunque muchas personas lo han de ver con malos ojos. Y todo por pensar que va muy en contra de la moralidad de la mayoría de la gente, pero también hay una mayoría que no está ni oculta y que tampoco está a la sombra de la sociedad, así que empecemos a respetar a la gente que tiene otras ideologías para ver la vida desde otro ángulo que no debería afectar a terceras personas.

ESFERA...
Texto archivado.

   Realidades que se mueven al compás de los ruidos de la metrópoli. Nadie lo sabe, a excepción de nosotros quiénes estamos acostumbrados al ritmo nocturno. No hablo de ninguna fiesta, tampoco de un baile. Hoy hubo una cita inesperada con las fantasías que parecían estar sólo en nuestra memoria y que pensamos que ahí se quedarían. Conocí mis mundos, algunos lugares que se necesitaban conocer. Escuchar los fuertes sonidos que sólo en mis fantasías estaban. De que mi cuerpo fuera partícipe de los seres que habitaban latentes en mí y que era hora de abrazarlos y conocerlos a aquéllos que hasta ese momento sólo los conocía mi subconsciente. Ahora no era necesario dormir, ahora los pude ver con mis propios ojos. Respirarlos y sentirlos en mi mundo, sabía que ya no estaba en mi realidad. Tú me invitaste a tu mundo y yo, que te conocía desde siempre, acepté ir contigo de una vez por todas.

   ¿Cómo es que de repente he entrado a tu mundo? No lo sé. Yo te acompañaba. Al principio me daría miedo, me lo dijiste como si de una advertencia se tratara. No lo hubo, porque sé perfectamente de lo que se debería de tratar... además no le temo a lo que es todavía desconocido. Era de noche y la metrópoli seguía despierta, lo que casi siempre pasa en este Distrito Federal, me vi obligado en la necesidad de transcribir esto que me pediste. Y los que iban conmigo esa noche me aseguraron que no iba a cambiar estos momentos que estaba a punto de vivir por ningunos otros. Cosa que no fue cierto, luego les cuento por qué. Es cierto que era algo que nunca —en mi vida— había hecho antes... que sí me había pasado por la cabeza pero también era cierto que nunca me imaginé en la situación. A todos nos mata la curiosidad tarde o temprano, pero siempre llega. Esa misma noche, la curiosidad me atraparía.

   Iba con unos cuatro... quizá un quinto habrá llegado al momento de estar un poco ocupados con lo que sucederá después. Caminábamos por la avenida, y no me negué a seguirles. Después de tomarnos fotos en la noche y de contar lo que nos había ocurrido a cada uno de nosotros tras haber pasado más de seis meses en los que no nos veíamos, se meditó de nuevo para darle paso a una experiencia más.. Fue bueno ver a algunos viejos amigos con los que de maravilla me llevaba. Fue entonces cuando uno de ustedes «se pintó las manos de verde». Al menos eso dijeron. Como si no se hubieran dado cuenta de lo que acababan de decir. Tampoco me negué. Y después de unos quince minutos bastó parpadear...

   Desapareció la metrópoli y la avenida en la que estábamos caminando, fue entonces cuando todo se fue a negro. Se empezaron a escuchar diferentes sonidos, todos cuantos estuviesen almacenados en mis recuerdos. Sonaron primero las voces de todas aquellas personas que conozco, tan rápido como si de una bala se tratara. Es como si alguien quisiera recordarme que no estarían presentes para después extrañar a cada uno de ellos. Siguieron percibiéndose aromas diferentes y seguía sin importarme lo que pasara. Seguía reconociendo las voces de los que estaban al momento de desconectarme de la realidad y atravesar más allá de mis fronteras. Nadie volvió a emitir palabra alguna después de que mi percepción cambió drásticamente. Ya no los veía, sabía que allí estaban, todavía a mi lado... pero yo no era el experto. No era hora de paralizarse de miedo, pues lo bueno ya vendría, ustedes me aseguraron que así sería. No dudaba de ustedes y de su experiencia acerca de este asunto un tanto delicado para aquellos que nunca habían hecho algo similar. Pero me quedé tranquilo tal y como ustedes lo hicieron.

   Mis ojos desenfocaron, queriendo aclarar las imágenes y verlas lo más nítidas posibles para no perder detalle de lo curioso que estaba empezando a pasar. Y como si de efectos especiales se trataran la realidad repentinamente se volteó para darle paso a visualizar un hermoso cielo lleno de nubes de frío. Se distorsionó aquel sonido de los carros pasando en la avenida. Me sentí bien, liberado y feliz conmigo mismo al ser esa la primera imagen de mi subconsciente... quería recordarlo todo. Tornasol y púrpuras brillantes se mezclaban continuamente. Se percibían sintonías fuertes y exactas como si de un mismo sintetizador se tratara. Como si fuera una introducción —sólo una introducción—, se cayó todo el sonido de repente.

   No tardó demasiado para que ese silencio se conviertiera en múltiples orquestas sonando fuerte. La música por vez primera tomaba una forma física, como si se trataran de auras que bailaban conmigo; sonaba hasta el último detalle y se notaban todos los instrumentos de una melodía que me encanta y luces estrobo de colores radiantes hicieron presencia al ritmo de la buena música. Todo este mundo, mi mundo que fue envidioso con los demás... ni modo, sólo yo me encontraba disfrutando de aquel Universo donde todo era perfecto. Un mundo que apareció sólo con una condición a la que me arriesgué, sin moverme donde estaba... donde se percibía música sonando a dioses, donde se percibían las mejores sensaciones de júbilo y nostalgia a la vez, donde no existía la penumbra, donde la tristeza no valía.

Sigue a la SEGUNDA PARTE.